El pasado 13 de julio celebramos en las instalaciones de ASAJA Málaga la jornada presencial «Introducción a las tecnologías para explotaciones agrarias», dirigida especialmente a jóvenes agricultores interesados en modernizar sus explotaciones y mejorar su eficiencia y rentabilidad. El encuentro, organizado por la Oficina Acelera Pyme, tuvo como objetivo acercar a las nuevas generaciones las posibilidades que ofrece la digitalización para afrontar los retos actuales del sector agrario. La jornada contó con una gran acogida y reunió a un total de 21 asistentes. Tecnología para impulsar el relevo generacional en el campo Durante el evento se abordaron tres aspectos fundamentales para la gestión de una explotación: la aplicación de nuevas tecnologías, el manejo del campo y la comercialización de los productos. Los participantes pudieron conocer diferentes herramientas y soluciones tecnológicas aplicables tanto a explotaciones agrícolas como ganaderas. Estas tecnologías permiten optimizar procesos, disponer de información más precisa y tomar decisiones mejor fundamentadas para aumentar la productividad y utilizar los recursos de forma más eficiente. Además, se analizaron algunos de los principales retos a los que se enfrenta actualmente el sector agrario y las posibles soluciones agrotech disponibles para responder a ellos. La jornada tuvo un enfoque práctico, con ejemplos concretos y buenas prácticas que los asistentes pueden trasladar a sus propios proyectos. Ayudas para modernizar las explotaciones agrarias Otro de los asuntos tratados fueron las ayudas y subvenciones disponibles para facilitar la incorporación de tecnología a las explotaciones. El acceso a estos recursos puede resultar decisivo para que los jóvenes agricultores pongan en marcha sus iniciativas o modernicen sus negocios sin tener que asumir por sí solos toda la inversión necesaria. A través de este tipo de jornadas buscamos que las nuevas generaciones afronten el relevo en el campo con información, herramientas y conocimientos que les permitan desarrollar explotaciones más competitivas, sostenibles y preparadas para el futuro. Desde la Oficina Acelera Pyme continuaremos a disposición de los jóvenes agricultores para asesorarlos y acompañarlos durante su trayectoria profesional. Nuestro compromiso es ayudarles a identificar las soluciones digitales más adecuadas para sus necesidades y contribuir, junto a ellos, a la modernización del campo andaluz.
Éxito del taller sobre el uso de drones en agricultura organizado por ASAJA Málaga
La Oficina AceleraPyme (OAP) de ASAJA Málaga, en su afán de dar el mejor servicio posible a las pymes y autónomos, ha organizado un taller práctico sobre el uso de drones en explotaciones agrarias. Como expertos en la materia, la OAP invitó a la empresa Beniu, dedicada al uso de drones para tratamientos a gran escala, con una formidable experiencia que abarca desde trabajos para particulares hasta proyectos de mayor envergadura para la Junta de Andalucía, Galicia, y otras comunidades autónomas. El taller constó de cuatro apartados: Ante el éxito rotundo de la jornada, el interés despertado y el alto valor aportado a los asistentes, la Oficina AceleraPyme ya está planeando la realización de más actividades divulgativas en torno al uso de drones en agricultura en forma de webinar y más talleres en diferentes puntos de la provincia.
La Oficina Acelera Pyme enseña a acreditar los cultivos mediante fotografías georreferenciadas en un taller de Monitoring
El pasado 26 de junio celebramos en las instalaciones de ASAJA Málaga un taller presencial sobre Monitoring, dirigido a agricultores que necesitaban conocer cómo acreditar correctamente la situación de sus cultivos ante la Administración. La jornada, organizada por la Oficina Acelera Pyme, tuvo un carácter eminentemente práctico y se centró en el uso de fotografías georreferenciadas para subsanar incidencias declarativas en la PAC y responder adecuadamente a los requerimientos de monitorización. Fotografías georreferenciadas para justificar la situación de las parcelas Durante el taller, los asistentes aprendieron qué son las fotografías georreferenciadas, qué información contienen y por qué resultan útiles para demostrar la realidad de una parcela o cultivo. Estas imágenes incorporan datos sobre la ubicación exacta en la que se han tomado, lo que permite utilizarlas como evidencia ante posibles incidencias o discrepancias detectadas mediante los sistemas de monitorización de la PAC. También se explicó, paso a paso, cómo realizar correctamente estas fotografías desde el teléfono móvil y cómo emplearlas para atender los requerimientos de la Administración. Atención personalizada para resolver casos concretos Alberto Pérez fue el encargado de impartir la sesión y ayudar individualmente a los participantes a comprender su situación. Este enfoque permitió analizar casos concretos y resolver dudas relacionadas con las parcelas, las incidencias declarativas y la presentación de las fotografías. Más allá de conocer el funcionamiento general de la herramienta, los asistentes pudieron aprender cómo aplicarla en situaciones reales y qué aspectos deben tener en cuenta para justificar adecuadamente la situación de sus cultivos. La jornada destacó por su orientación práctica y por ofrecer conocimientos directamente aplicables al trabajo diario de los agricultores. De esta forma, los participantes adquirieron una mayor autonomía para responder a requerimientos de monitorización y realizar correctamente los trámites relacionados con la PAC. Desde la Oficina Acelera Pyme continuamos impulsando actividades que acercan las herramientas digitales al sector agrario y ayudan a agricultores y profesionales a simplificar sus gestiones, resolver incidencias y relacionarse de manera más ágil con la Administración.
Visita a explotación de cabra malagueña
Esta visita a la explotación, que forma parte de CABRAMA, se realizó para comprobar el estado de la explotación, hacerle un diagnóstico personalizado y ofrecerle soluciones para mejorar la gestión. La cabra Malagueña, raza autóctona española que se encuentra entre las razas más lecheras del mundo, por lo que actualmente se encuentra distribuida por diferentes puntos de España, así como en Portugal, el norte de Marruecos e Italia. Tal y como describe CABRAMA, las características más importantes de esta raza son su elevada producción lechera, en cantidad y calidad, y su buena adaptación a los distintos sistemas de explotación, gracias a su alta rusticidad y resiliencia. CABRAMA es la entidad reconocida oficialmente por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para la gestión del Libro Genealógico de la Raza Cabra Malagueña a nivel nacional. El principal objetivo de la asociación es la mejora genética de la raza permitiendo la gestión integral de las explotaciones asociadas, mejorando la resiliencia y la eficiencia de las ganaderías, tanto económica como medioambiental. La explotación visitada hace uso de la aplicación “RUMIA» establecida por CABRAMA, a través de la cual se ha conseguido la digitalización de la recogida de datos consiguiendo un mapa exacto del estado de calidad morfológica, genética y calidad lechera de la explotación, lo que permite tomar decisiones a tiempo real, mejorando la rentabilidad y competitividad. Además, la explotación llevaba también un monitoreo constante de insumos como pienso consumido y rentabilidad asociada. Esta explotación es un claro ejemplo de el poder de contar con datos fiables de una explotación, y como esto se traduce en mejora de rendimiento operativo y financiero de una explotación.
ASAJA Málaga celebra San Isidro Labrador y presenta la Oficina Acelera Pyme ante más de 1.000 asistentes
ASAJA Málaga reúne a más de 1.000 personas en la celebración de San Isidro Labrador El pasado 15 de mayo, ASAJA Málaga celebró San Isidro Labrador en la Finca Eslava de Antequera, una jornada que congregó a alrededor de 1.000 personas. El evento comenzó con la Asamblea General de ASAJA Málaga, durante la cual Baldomero Bellido fue reelegido presidente de la organización para un nuevo mandato. La jornada contó con la presencia de representantes institucionales, ponencias técnicas impartidas por empresas del sector y la presentación de la Oficina Acelera Pyme de ASAJA, que dio a conocer sus servicios de asesoramiento y apoyo a la transformación digital de las empresas agrarias. Presentación de la Oficina Acelera Pyme Durante el encuentro se celebró una ponencia dedicada a la Oficina Acelera Pyme, en la que se expusieron los principales retos a los que se enfrentan las pymes y autónomos del sector agrario y cómo la digitalización puede contribuir a resolverlos. Entre los beneficios destacados se señalaron la mejora de la productividad, la reducción de costes, la simplificación de los procesos administrativos y la optimización de la gestión empresarial. La presentación tuvo una gran acogida entre los asistentes, varios de los cuales se acercaron posteriormente a los puntos de información para iniciar su colaboración con la Oficina. Entre las consultas realizadas destacó el interés por el uso de drones para el control de plagas y la aplicación de tratamientos agrícolas. Con el objetivo de responder a esta demanda, la Oficina Acelera Pyme de ASAJA organizará próximamente diversas actuaciones informativas centradas en la aplicación de drones en el sector agrario. Estas iniciativas incluirán infografías, webinars, talleres, jornadas demostrativas de diferentes tecnologías y asesoramiento personalizado. Además, se realizarán visitas a explotaciones agrícolas para conocer de primera mano las necesidades específicas de cada empresa y ofrecer soluciones adaptadas a cada caso. El calendario de actividades será publicado próximamente en la web de la Oficina Acelera Pyme. Asimismo, la Oficina Acelera Pyme concedió una entrevista a la revista Vida Económica, que será publicada próximamente y en la que se abordará la importancia de la digitalización para el futuro del sector agrario. Presencia institucional y ponencias técnicas El acto contó con la participación del alcalde de Antequera, Manuel Barón, y de la consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos de la Junta de Andalucía, Carolina España. Ambos destacaron la importancia estratégica del sector agrario como motor económico y social de Andalucía, así como su papel fundamental en la fijación de población en el medio rural. Las ponencias técnicas estuvieron a cargo de Gedysa, empresa de origen antequerano especializada en asesoramiento integral agrícola, y Daymsa, compañía dedicada desde la década de los setenta al desarrollo de soluciones para la mejora del suelo agrícola. Los asistentes también pudieron disfrutar de una exposición de maquinaria agrícola y de diversas degustaciones de productos locales, completando una jornada de convivencia, formación e intercambio de experiencias entre profesionales del sector.
El papel de la IA en el riego: anticipar antes de corregir
La inteligencia artificial está empezando a cambiar la forma en la que muchas explotaciones agrícolas gestionan el riego. Su valor no está solo en automatizar tareas o en recoger datos, sino en ayudar a anticipar lo que puede ocurrir antes de que el problema sea visible en el cultivo. Durante años, muchas decisiones de riego se han tomado a partir de la experiencia del agricultor, los calendarios establecidos o la observación directa de la parcela. Esa experiencia sigue siendo fundamental, pero hoy puede complementarse con herramientas capaces de analizar datos del suelo, del clima y del cultivo para ofrecer recomendaciones más precisas. En la provincia de Málaga, donde conviven explotaciones de olivar, cítricos, hortícolas y cultivos subtropicales como el aguacate o el mango, mejorar la gestión del agua es una necesidad cada vez más importante. La sequía, el aumento de los costes energéticos y la presión sobre los recursos hídricos hacen que cada decisión de riego tenga un impacto directo en la productividad y en la rentabilidad de la explotación. Ahí es donde la inteligencia artificial puede aportar un valor real dentro de la transformación digital del sector agrario. No se trata de sustituir el criterio del agricultor, sino de reforzarlo con datos que ayuden a decidir mejor. Del dato a la decisión El riego inteligente parte de una idea sencilla: medir mejor para decidir mejor. Los sensores de humedad, las estaciones meteorológicas, los caudalímetros, las imágenes satelitales y las plataformas digitales permiten conocer con más detalle qué está ocurriendo en la explotación. Sin embargo, tener datos no siempre significa tomar mejores decisiones. Para que esa información sea útil, hay que interpretarla. La inteligencia artificial ayuda precisamente en ese punto, porque puede analizar grandes cantidades de datos, detectar patrones y prever necesidades de riego con más antelación. El análisis publicado por iAgua explica que la IA puede trabajar con datos históricos y en tiempo real para predecir la demanda de agua, optimizar la programación del riego y detectar anomalías asociadas al estrés hídrico. En términos prácticos, esto permite pasar de un riego reactivo a una gestión más preventiva. Anticiparse antes de que aparezca el problema Uno de los grandes retos del riego tradicional es que muchas veces el problema se detecta tarde. El agricultor puede ver hojas decaídas, pérdida de vigor o cambios en el suelo cuando el cultivo ya lleva días sufriendo un déficit o un exceso de agua. La IA cambia esa lógica porque permite cruzar información de distintas fuentes: humedad del suelo, temperatura, previsión meteorológica, historial de la parcela, tipo de cultivo y evolución del crecimiento. Con todo ello, el sistema puede avisar de una posible situación de riesgo antes de que el daño sea evidente. Esto es especialmente útil en cultivos como el olivar, los cítricos o los subtropicales, donde cada fase del desarrollo tiene necesidades distintas. No todos los momentos del ciclo del cultivo tienen la misma sensibilidad al agua, y no todas las parcelas responden igual. Por eso, contar con recomendaciones más ajustadas puede ayudar a evitar errores, ahorrar recursos y mejorar la eficiencia. Sensores, modelos predictivos y aprendizaje La inteligencia artificial necesita datos para funcionar bien. Por eso, suele trabajar junto a sensores instalados en campo y plataformas de seguimiento. Estos sistemas recogen información sobre humedad, temperatura, conductividad eléctrica, caudal o condiciones meteorológicas. Un ejemplo claro es el trabajo de Plantae, una startup vinculada al Parque Científico de la Universidad Carlos III de Madrid. La UC3M recoge que esta tecnología utiliza datos generados por más de 10.000 sensores instalados en fincas y explotaciones agrícolas para desarrollar modelos predictivos orientados a mejorar el manejo del riego y la productividad de los cultivos. Este tipo de soluciones permite construir un conocimiento más preciso de cada parcela. Con el tiempo, el sistema aprende de los datos recogidos y puede ajustar mejor sus recomendaciones. De esta forma, la explotación no solo mide lo que ocurre, sino que va generando información útil para futuras decisiones. Beneficios para la explotación La aplicación de IA al riego puede aportar beneficios muy concretos. El primero es el ahorro de agua, ya que permite ajustar mejor la cantidad aplicada y evitar riegos innecesarios. Esto es clave en zonas donde el agua es limitada o donde existen restricciones de dotación. El segundo beneficio es el ahorro energético. Si se reducen bombeos innecesarios y se optimizan los horarios de riego, también puede reducirse el coste eléctrico. En muchas explotaciones, esta mejora tiene un impacto directo en la rentabilidad. También mejora la gestión agronómica. El agricultor puede detectar diferencias entre parcelas, revisar zonas con comportamientos extraños y tomar decisiones con más seguridad. Además, cuando el riego se combina con fertirrigación, una mejor gestión del agua puede ayudar a que los nutrientes se aprovechen mejor y no se pierdan por exceso de riego. Empresas especializadas en control inteligente, como Telefónica Tech, explican que estas soluciones permiten gestionar el riego en función del estado hídrico del cultivo, usando sensores, datos y automatización para mejorar el consumo de agua. Una ayuda, no un sustituto del agricultor Es importante entender que la inteligencia artificial no sustituye el criterio del agricultor ni el acompañamiento técnico. La tecnología puede proponer, alertar y recomendar, pero la decisión final debe adaptarse a la realidad de cada finca. Cada explotación tiene sus particularidades: tipo de suelo, sistema de riego, disponibilidad de agua, cultivo, pendiente, edad de la plantación y objetivos productivos. Por eso, la IA funciona mejor cuando se combina con la experiencia del agricultor y con una buena interpretación agronómica. La clave está en usar la tecnología como apoyo. No se trata de depender de una plataforma, sino de contar con más información para decidir mejor. Cuando los datos se entienden y se conectan con la gestión diaria, la digitalización deja de ser algo lejano y se convierte en una herramienta práctica. Hacia un riego más preventivo El futuro del riego no pasa solo por aplicar más tecnología, sino por usarla con sentido. La IA puede ayudar a reducir errores, anticipar necesidades,
Cítricos y balance hídrico: regar con precisión para producir mejor
El riego es uno de los factores más importantes en la producción de cítricos. Naranjos, mandarinos, limoneros y otros cultivos similares dependen mucho de una buena gestión del agua para mantener la productividad, la calidad del fruto y la rentabilidad de la explotación. Sin embargo, regar bien no significa simplemente aportar más agua, sino aplicar la cantidad adecuada en el momento correcto. En la provincia de Málaga, donde existen explotaciones de cítricos en distintas zonas agrícolas, esta gestión es especialmente importante. El clima, la disponibilidad de agua, el aumento de los costes energéticos y la necesidad de producir con más eficiencia hacen que el riego sea una decisión estratégica para agricultores, cooperativas y pymes rurales. En este contexto, el riego inteligente se presenta como una solución cada vez más útil para el sector agrario. Esta forma de trabajar permite pasar de un riego basado solo en la rutina o en calendarios fijos a una gestión más precisa, apoyada en datos reales del cultivo, del suelo y del clima. Este cambio forma parte de la transformación digital del sector agrario, donde la tecnología se utiliza para tomar mejores decisiones, ahorrar recursos y mejorar la competitividad de las explotaciones. Por qué el agua es clave en los cítricos Los cítricos son cultivos muy sensibles al manejo hídrico. Un exceso o una falta de agua puede afectar al desarrollo del árbol, al calibre de la fruta, a la uniformidad de la cosecha y a la calidad final del producto. Por eso, una mala planificación del riego puede generar pérdidas económicas o un uso poco eficiente de los recursos disponibles. Además, no todas las parcelas se comportan igual. La textura del suelo, la profundidad de las raíces, la evaporación, la pendiente, la climatología o el estado del sistema de riego pueden cambiar mucho de una finca a otra. Incluso dentro de una misma explotación pueden existir zonas con necesidades diferentes. Por este motivo, aplicar siempre la misma dosis de agua en toda la parcela puede quedarse corto. La clave está en conocer mejor qué necesita realmente el cultivo y adaptar el riego a esa información. Qué es el balance hídrico El balance hídrico ayuda a entender la relación entre el agua que entra y el agua que sale del sistema suelo-planta-atmósfera. En palabras simples, permite estimar cuánta agua tiene disponible el cultivo, cuánta se pierde por evaporación o transpiración y cuándo puede empezar a aparecer un déficit. En cítricos, este tipo de análisis resulta especialmente útil porque permite anticiparse antes de que el estrés hídrico sea visible. Muchas veces, cuando el árbol ya muestra señales claras de falta de agua, el problema lleva tiempo acumulándose. Por eso, contar con sensores y modelos de apoyo puede ayudar a actuar antes y evitar daños mayores. El trabajo sobre AquaCitrus, recogido en el repositorio de la Universidad de Jaén, plantea un modelo de balance hídrico orientado a mejorar la eficiencia del riego en cultivos de cítricos. Este tipo de sistemas permite simular el movimiento del agua en el suelo y apoyar la toma de decisiones con una base más técnica. Del riego por costumbre al riego con datos Durante años, muchas explotaciones han regado siguiendo la experiencia del agricultor, los turnos disponibles o calendarios establecidos. Esa experiencia sigue siendo muy valiosa, pero hoy puede complementarse con herramientas digitales que ayudan a tomar decisiones más ajustadas. Los sensores de humedad del suelo, las estaciones meteorológicas, los caudalímetros, los sistemas de telecontrol y las plataformas digitales permiten conocer mejor el estado real de la finca. A partir de esos datos, el agricultor puede decidir si conviene regar, esperar, modificar la dosis o revisar una zona concreta de la parcela. La Universitat Politècnica de València destaca que la inteligencia artificial puede utilizarse para evaluar la eficiencia del riego en cítricos y relacionar el manejo hídrico con la productividad y la rentabilidad del cultivo. Es decir, no se trata solo de ahorrar agua, sino de producir mejor con los recursos disponibles. Beneficios del riego inteligente El primer beneficio del riego inteligente es el ahorro de agua. Al conocer mejor la humedad del suelo y las necesidades del cultivo, se evita regar de más y se reduce el desperdicio. Esto es especialmente importante en zonas donde el agua es limitada o donde existen restricciones de dotación. El segundo beneficio es el ahorro energético. Si se ajustan mejor los ciclos de riego, se reducen bombeos innecesarios y se aprovecha mejor cada aplicación. Esto puede tener un impacto directo en los costes de la explotación. También mejora el control agronómico. Con datos actualizados, el agricultor puede detectar problemas antes, comparar zonas de la parcela y tomar decisiones con más seguridad. Por ejemplo, si una parte de la finca mantiene demasiada humedad, puede revisarse el sistema de riego, la presión, los emisores o el drenaje. Además, un riego más equilibrado ayuda a evitar problemas como el lavado de nutrientes, el encharcamiento o el estrés hídrico prolongado. Todo esto contribuye a una producción más estable y a una mejor calidad del fruto. Tecnología útil y adaptada al campo El riego inteligente no tiene por qué significar una inversión enorme desde el primer momento. En muchos casos, el primer paso puede ser instalar sensores en una parcela concreta, probar una plataforma de seguimiento o automatizar una parte del sistema de riego. Lo importante es que la tecnología responda a una necesidad real. No todas las explotaciones necesitan el mismo nivel de digitalización. Una finca pequeña puede empezar con soluciones sencillas, mientras que una cooperativa o una explotación de mayor tamaño puede necesitar herramientas más completas de análisis, control remoto o integración de datos. Empresas especializadas en IoT agrícola, como Telefónica Tech, explican que el riego inteligente puede integrar sensores, control de válvulas, caudalímetros, alertas y datos en tiempo real para gestionar el agua de forma más precisa. Inteligencia artificial para anticiparse La inteligencia artificial también empieza a tener un papel importante en la gestión del riego. Gracias al análisis de datos, los modelos predictivos pueden ayudar
Cultivos tropicales: riego inteligente para manejar alta demanda y clima variable
Los cultivos subtropicales tienen unas necesidades de agua muy concretas. En zonas de Málaga como la Axarquía, cultivos como el aguacate y el mango dependen de una gestión hídrica muy cuidada para crecer bien, mantener la producción y asegurar la calidad del fruto. Sin embargo, regar bien no significa aplicar más agua, sino aportar la cantidad adecuada en el momento correcto. En áreas donde las temperaturas son elevadas y la evapotranspiración aumenta, pequeños desajustes en el riego pueden afectar al cultivo con rapidez. Un déficit de agua puede generar estrés, pérdida de vigor, caída de frutos o menor calibre. Un exceso, en cambio, puede provocar problemas de asfixia radicular, lavado de nutrientes o aparición de enfermedades. Por eso, el riego inteligente se ha convertido en una herramienta cada vez más útil para manejar mejor la incertidumbre. Este enfoque forma parte de la transformación digital del sector agrario, donde la tecnología se utiliza para ayudar a explotaciones, cooperativas, autónomos y pymes rurales a tomar decisiones con más información y menos margen de error. Un cultivo exigente en un clima cambiante El principal reto de los cultivos subtropicales es la variabilidad. Hay fincas con suelos muy diferentes dentro de una misma parcela, zonas con pendientes, áreas que retienen más humedad y otras que se secan antes. A esto se suman periodos secos prolongados, olas de calor, lluvias irregulares y cambios bruscos de temperatura. En este contexto, un calendario de riego fijo puede quedarse corto. Lo que funcionaba una semana puede no servir para la siguiente si cambian las condiciones climáticas o si el cultivo entra en una fase más sensible. Por eso, cada vez tiene más sentido pasar de un riego basado solo en la rutina a un riego apoyado en datos. El objetivo no es sustituir la experiencia del agricultor, sino reforzarla. La persona que conoce la finca sigue siendo clave, pero ahora puede contar con información más precisa sobre humedad, temperatura, previsión meteorológica y estado del cultivo. Medir para regar con más precisión El riego inteligente se basa en medir lo que ocurre en el campo. Para ello, se pueden utilizar sensores de humedad del suelo, estaciones meteorológicas, caudalímetros, sistemas de telecontrol y plataformas digitales que reúnen la información en un solo lugar. Con estos datos, el agricultor puede saber si una zona necesita agua, si otra mantiene suficiente humedad o si conviene retrasar un riego por previsión de lluvia. También puede detectar problemas en el sistema, como fugas, sectores con menos presión o emisores que no funcionan correctamente. Empresas especializadas en soluciones IoT, como Monolitic, explican que estas tecnologías permiten gestionar mejor los recursos hídricos mediante sensores, conectividad y análisis de datos. Aplicado al campo, esto ayuda a tomar decisiones más ajustadas y a reducir desperdicios. Inteligencia artificial para anticipar problemas La inteligencia artificial también puede aportar valor en el riego de cultivos subtropicales. Su función no es complicar la gestión, sino analizar muchos datos a la vez y detectar patrones que pueden pasar desapercibidos. Según el análisis publicado por iAgua, la IA puede trabajar con datos históricos y en tiempo real, previsiones meteorológicas, imágenes satelitales y señales relacionadas con el estrés hídrico. Esta información permite anticipar necesidades de riego y actuar antes de que el problema sea visible en la planta. En cultivos como el aguacate o el mango, esta anticipación es especialmente importante. Muchas veces, cuando el estrés ya se aprecia en hojas o frutos, el daño lleva días acumulándose. Si el sistema avisa antes, el agricultor puede corregir el riego, revisar una zona concreta o ajustar la programación con más rapidez. Menos desplazamientos y más capacidad de reacción Otra ventaja importante del riego inteligente es la posibilidad de controlar parte del sistema de forma remota. En fincas grandes o con varias parcelas, esto puede ahorrar tiempo y reducir desplazamientos innecesarios. La automatización permite abrir y cerrar válvulas, modificar horarios, revisar consumos o recibir alertas desde un móvil u ordenador. Esto no significa dejar la finca sin supervisión, sino ganar rapidez de respuesta. Si cambia el tiempo, aparece una incidencia o una zona consume más agua de lo previsto, el agricultor puede actuar antes. Telefónica Tech plantea el control inteligente del riego como una forma de gestionar el agua en función del estado hídrico del cultivo, utilizando sensores, datos y automatización. Este tipo de soluciones puede ser especialmente útil en cultivos con alta demanda y necesidades muy variables. Beneficios para la finca Los beneficios del riego inteligente no se limitan al ahorro de agua, aunque este sea uno de los más importantes. También puede ayudar a reducir el coste energético, mejorar el uso de fertilizantes y mantener una producción más uniforme. Cuando el riego está mejor ajustado, se evitan aplicaciones innecesarias y se aprovecha mejor cada ciclo. Si además se trabaja con fertirrigación, una buena gestión del agua ayuda a que los nutrientes lleguen mejor a la zona radicular y no se pierdan por exceso de riego. También mejora el control operativo. El agricultor puede comparar datos entre parcelas, detectar zonas problemáticas y tomar decisiones más seguras. Esto es clave en cultivos subtropicales, donde una mala gestión del agua puede afectar directamente al rendimiento y a la calidad comercial. Además, el riego inteligente puede complementarse con herramientas de observación del cultivo, como drones o imágenes multiespectrales. Estas soluciones ayudan a detectar diferencias dentro de una parcela que no siempre se ven a simple vista. Digitalizar no es solo instalar sensores Uno de los puntos más importantes es entender que digitalizar el riego no consiste únicamente en colocar sensores. Para que la tecnología sea realmente útil, los datos deben interpretarse y conectarse con decisiones concretas. No todas las explotaciones necesitan el mismo nivel de digitalización. Algunas pueden empezar con sensores de humedad en zonas representativas. Otras pueden necesitar estaciones meteorológicas, control remoto de válvulas o plataformas más completas para gestionar varias parcelas. La clave está en elegir soluciones adaptadas a la realidad de cada finca. También es importante definir umbrales: cuándo regar, cuánto aplicar, cuándo esperar y
Drones agrícolas: de la observación visual al diagnóstico de precisión
Los drones se han convertido en una de las tecnologías más representativas de la transformación digital del sector agrario. Lo que empezó como una herramienta para obtener imágenes aéreas de las explotaciones ha evolucionado hasta convertirse en un apoyo real para recopilar información sobre el estado de los cultivos y mejorar la toma de decisiones. En la provincia de Málaga, donde conviven explotaciones de olivar, cítricos, hortícolas y cultivos subtropicales como el aguacate o el mango, esta tecnología puede tener un papel muy útil. Cada finca tiene sus propias características: diferencias de suelo, pendiente, disponibilidad de agua, exposición al sol o respuesta del cultivo. Por eso, contar con una visión aérea permite detectar problemas que no siempre se aprecian desde el suelo. Los drones agrícolas no sustituyen la experiencia del agricultor ni el trabajo del técnico, pero sí aportan información valiosa para actuar con más rapidez y precisión. Su utilidad no está solo en captar imágenes, sino en transformar esas imágenes en datos que ayuden a gestionar mejor la explotación. Este avance forma parte de la transformación digital del sector agrario, donde el objetivo no es incorporar tecnología por moda, sino utilizar herramientas prácticas para mejorar la competitividad, ahorrar recursos y tomar decisiones con más información. De la imagen aérea al dato útil Cuando se habla de drones agrícolas, no se trata solo de volar sobre una parcela y hacer fotografías. La verdadera utilidad aparece cuando esas imágenes se procesan y se convierten en información agronómica. A través de vuelos planificados, el dron puede generar mapas de la explotación, conocidos como ortomosaicos, que permiten ver toda la superficie con un alto nivel de detalle. Estos mapas ayudan a identificar zonas con diferente desarrollo, áreas con menor vigor, posibles daños, problemas de uniformidad o patrones que no siempre se detectan caminando por la finca. Además, cuando se utilizan sensores más avanzados, como cámaras multiespectrales, es posible calcular índices de vegetación como el NDVI o el GNDVI. Estos índices permiten analizar el estado del cultivo y detectar variaciones relacionadas con la actividad fotosintética, el vigor vegetal o posibles situaciones de estrés. El estudio “Uso de drones para el análisis de imágenes multiespectrales en agricultura de precisión”, disponible en Dialnet, destaca la utilidad de estas tecnologías para mejorar el seguimiento de los cultivos y apoyar decisiones técnicas más ajustadas. Principales usos de los drones en agricultura Los drones pueden tener muchas aplicaciones dentro de una explotación agraria. Su utilidad dependerá del tipo de cultivo, del objetivo del vuelo y del nivel de información que se quiera obtener. No siempre es necesario empezar con sistemas complejos. En muchos casos, el primer paso puede ser conocer mejor la variabilidad de la finca. Uno de sus usos más habituales es la supervisión general del cultivo. Gracias a las imágenes aéreas, el agricultor puede tener una visión completa de la parcela y detectar zonas que presentan un comportamiento diferente. Esto ayuda a localizar daños por maquinaria, zonas encharcadas, falta de uniformidad, áreas con menor desarrollo o posibles problemas en una parte concreta de la explotación. También son útiles para el seguimiento del vigor vegetal. A través de cámaras multiespectrales, los drones pueden mostrar qué partes de la finca tienen mayor o menor actividad vegetal. Esta información puede servir para detectar desequilibrios y decidir dónde conviene revisar el cultivo con más detalle. Otra aplicación importante es la detección temprana de problemas sanitarios. Algunas plagas o enfermedades empiezan afectando a zonas concretas antes de hacerse visibles en toda la parcela. Un dron puede ayudar a localizar esos focos iniciales y facilitar una intervención más rápida. Los drones también pueden apoyar la gestión de la fertilización. Al identificar zonas con menor desarrollo o diferencias de vigor, permiten orientar mejor las revisiones y ajustar las decisiones relacionadas con la nutrición del cultivo. Esto puede contribuir a un uso más eficiente de los insumos y a una gestión más sostenible. Una herramienta para mejorar el uso del agua En zonas agrícolas donde el agua es un recurso cada vez más limitado, los drones pueden aportar información muy útil para mejorar el riego. A través de sensores térmicos o multiespectrales, pueden detectarse diferencias relacionadas con el estrés hídrico, problemas de distribución del agua o zonas que no están respondiendo igual al manejo. Por ejemplo, una parte de la finca puede parecer normal a simple vista, pero empezar a mostrar señales de falta de agua o de mala distribución del riego. Detectar esto a tiempo permite revisar el sistema, comprobar posibles obstrucciones, ajustar turnos o valorar si una zona necesita una atención diferente. Esta información no elimina la necesidad de revisar el terreno, pero ayuda a priorizar. El dron actúa como una primera alerta que indica dónde conviene mirar. Después, el agricultor o el técnico interpretan la situación y deciden qué actuación es más adecuada. La FAO también ha señalado el potencial de los drones dentro de las soluciones digitales aplicadas a la agricultura, especialmente por su capacidad para recopilar información espacial y mejorar la planificación de las labores agrarias. Drones y agricultura de precisión en Málaga La agricultura de precisión busca adaptar las decisiones a la realidad de cada zona de la finca. Esto es especialmente importante en territorios con cultivos variados y condiciones diferentes entre parcelas, como ocurre en muchas zonas agrícolas de Málaga. En una explotación de olivar, el dron puede ayudar a detectar diferencias de vigor o estrés hídrico. En cítricos, puede servir para observar uniformidad, desarrollo o posibles zonas con problemas de riego. En cultivos subtropicales, como mango o aguacate, puede aportar información útil sobre el estado general del cultivo y ayudar a localizar áreas que requieren revisión. Lo importante es utilizar la tecnología con un objetivo claro. No se trata de volar por volar, sino de responder a una pregunta concreta: ¿dónde está perdiendo eficiencia la finca?, ¿qué zona necesita revisión?, ¿hay diferencias de vigor?, ¿conviene revisar el riego?, ¿hay algún foco de estrés o enfermedad? Cuando el dron responde a una necesidad real, la información obtenida
Monitoreo multiespectral: cómo ver lo que el ojo no detecta
En muchas explotaciones agrícolas ocurre lo mismo: dentro de una misma parcela hay zonas que se desarrollan mejor que otras sin que la causa se vea claramente a simple vista. El agricultor puede detectarlo recorriendo la finca, pero muchas veces lo hace cuando la diferencia ya es evidente: plantas con menor vigor, zonas con peor desarrollo o problemas que no se explican solo con la observación directa. La tecnología multiespectral permite dar un paso más allá. A través de imágenes captadas desde drones, es posible identificar variaciones en el estado del cultivo antes de que sean visibles al ojo humano. Esto ayuda a entender mejor qué está ocurriendo en cada zona de la explotación y a tomar decisiones con más información. En la provincia de Málaga, donde conviven explotaciones de olivar, cítricos, hortícolas y cultivos subtropicales como el aguacate o el mango, esta herramienta puede resultar especialmente útil. Cada finca tiene sus propias condiciones de suelo, pendiente, disponibilidad de agua y exposición al sol. Por eso, disponer de mapas más precisos permite detectar diferencias internas y gestionar los recursos de forma más eficiente. Este tipo de soluciones forma parte de la transformación digital del sector agrario, donde el objetivo no es incorporar tecnología por moda, sino utilizar herramientas prácticas para mejorar la gestión diaria de agricultores, cooperativas y pymes rurales. Qué es el monitoreo multiespectral El monitoreo multiespectral consiste en captar imágenes del cultivo mediante cámaras especiales que registran diferentes bandas de luz. Algunas son visibles para nosotros, como el rojo, el verde o el azul. Otras, como el infrarrojo cercano, no las percibe el ojo humano, pero aportan información muy valiosa sobre el estado real de la vegetación. Una cámara convencional muestra cómo se ve la planta desde fuera. Una cámara multiespectral ayuda a interpretar cómo está respondiendo el cultivo. Por eso, esta tecnología se utiliza cada vez más en agricultura de precisión, especialmente cuando se quiere detectar variabilidad dentro de una parcela, localizar zonas con menor vigor o anticiparse a posibles problemas. Según EOS Data Analytics, las imágenes multiespectrales trabajan con varias bandas del espectro y se utilizan en agricultura para observar el estado de los cultivos, detectar cambios y apoyar una gestión más precisa. Por qué permite ver más allá de lo visible Las plantas reflejan la luz de forma diferente según su estado. Una planta sana, bien hidratada y con buen desarrollo no responde igual que una planta con estrés hídrico, falta de nutrientes, daño o menor actividad fotosintética. Muchas veces esa diferencia todavía no se aprecia en el color de la hoja, pero sí aparece en las bandas que captan los sensores multiespectrales. Por eso, esta tecnología funciona como una herramienta de alerta temprana. Puede ayudar a detectar zonas que parecen normales a simple vista, pero que ya muestran una respuesta diferente. Esto permite revisar antes, tomar muestras en puntos concretos y actuar con más margen. Por ejemplo, una zona con menor vigor puede estar relacionada con falta de agua, problemas de suelo, compactación, fertilización desigual, una plaga inicial o una enfermedad que todavía no se ha extendido. El mapa multiespectral no da por sí solo la respuesta definitiva, pero sí indica dónde conviene mirar primero. Cómo funciona una cámara multiespectral Las cámaras multiespectrales captan varias longitudes de onda de luz. Mientras una cámara RGB tradicional recoge información en rojo, verde y azul, una cámara multiespectral también puede registrar bandas como el infrarrojo cercano. Después, esa información se procesa para generar mapas e índices de vegetación. Uno de los índices más conocidos es el NDVI, utilizado para estimar el vigor de la vegetación y detectar diferencias dentro de una misma explotación. También existen otros índices que ayudan a estudiar el desarrollo del cultivo, la cubierta vegetal o posibles señales de estrés. Como explica Aerial Productions, este tipo de cámaras permite captar información más allá del espectro visible y obtener datos sobre vegetación y suelo. En agricultura, esto puede ayudar a evaluar el vigor de las plantas y detectar zonas con estrés hídrico, enfermedades o deficiencias nutricionales. Aun así, es importante tener claro que un índice no debe interpretarse de forma aislada. Un valor bajo puede tener muchas causas. Por eso, el monitoreo multiespectral debe combinarse siempre con revisión en campo, conocimiento de la finca y criterio técnico. De la imagen al mapa de la parcela El verdadero valor del monitoreo multiespectral aparece cuando las imágenes se procesan y se convierten en mapas claros. A partir de un vuelo con dron, se pueden generar ortomosaicos, mapas de vigor e índices que muestran la variabilidad dentro de la parcela. En vez de ver la finca como una superficie uniforme, el agricultor o técnico puede distinguir zonas con comportamientos diferentes. Esto ayuda a organizar mejor la visita al campo, dirigir los muestreos, revisar puntos concretos y decidir si una actuación debe aplicarse a toda la parcela o solo a una parte. Esta forma de trabajar encaja muy bien con explotaciones pequeñas y medianas, porque no siempre hace falta empezar con grandes inversiones. A veces, el primer paso es simplemente conocer mejor la finca y detectar dónde se están produciendo diferencias. Además, si los vuelos se repiten con una metodología similar, se puede comparar la evolución del cultivo en el tiempo. Así se comprueba si una zona mejora, si una anomalía sigue igual o si un problema se está extendiendo. Para qué puede servir en el campo El monitoreo multiespectral puede tener muchas aplicaciones en una explotación agraria. Una de las más habituales es detectar diferencias de vigor. Esto permite localizar zonas que crecen menos, que presentan una respuesta desigual o que necesitan una revisión más detallada. También puede ayudar en el seguimiento del riego. En zonas donde el agua es un recurso limitado, disponer de información sobre la respuesta del cultivo puede ser muy útil para revisar sectores de riego, detectar áreas con posible estrés hídrico y ajustar decisiones. Otra aplicación importante es el apoyo a la detección temprana de plagas y enfermedades. La cámara multiespectral no