En muchas explotaciones agrícolas, el reto no está solo en saber qué labor hay que hacer, sino en poder llegar bien hasta la zona donde realmente hace falta intervenir. Hay parcelas con pendientes, accesos complicados, bordes irregulares, zonas encharcadas, terrenos fragmentados o rincones donde la maquinaria terrestre entra con dificultad. En estos casos, el dron puede convertirse en una herramienta muy útil para trabajar con más rapidez, seguridad y precisión. En la provincia de Málaga, donde conviven explotaciones de olivar, cítricos, hortícolas y cultivos subtropicales como el aguacate o el mango, esta tecnología puede tener una aplicación muy práctica. Muchas fincas no son completamente uniformes: pueden tener desniveles, caminos estrechos, zonas de difícil acceso o parcelas repartidas en distintos puntos. Por eso, contar con una visión aérea ayuda a revisar mejor la explotación y a tomar decisiones con más información. El dron no sustituye al tractor ni a la maquinaria agrícola tradicional. Más bien, funciona como un complemento que permite observar, revisar y planificar mejor determinadas tareas. Dentro de la transformación digital del sector agrario, representa una forma práctica de aplicar tecnología al día a día del campo. Acceso a zonas difíciles Una de las ventajas más claras del dron en agricultura es su capacidad para llegar a zonas donde la maquinaria terrestre tiene más limitaciones. Esto ocurre en terrenos con pendiente, parcelas estrechas, caminos en mal estado, márgenes complicados o áreas donde el tractor no puede maniobrar con comodidad. En estas situaciones, el dron permite revisar la zona desde el aire sin necesidad de entrar físicamente con maquinaria pesada. Puede utilizarse para inspeccionar cultivos, detectar daños, comprobar el estado de una parcela después de lluvias o localizar puntos que necesitan una revisión más detallada. También resulta útil en explotaciones fragmentadas, donde los desplazamientos entre parcelas consumen mucho tiempo. En vez de recorrer cada punto a pie o con vehículo, el dron ofrece una primera visión rápida y ayuda a decidir dónde conviene actuar primero. Empresas especializadas como HelixNorth destacan que los drones pueden mejorar la observación del cultivo y facilitar una gestión más eficiente. Esta visión aérea ayuda a detectar incidencias que desde el suelo pueden pasar desapercibidas. Más seguridad y menor impacto sobre el terreno El uso de drones también puede mejorar la seguridad en determinadas tareas. En terrenos inestables, pendientes pronunciadas o zonas con acceso complicado, el operario evita entrar directamente en lugares donde puede haber riesgo de caída, atasco o accidente. Esto es especialmente importante después de lluvias, en zonas blandas o en caminos deteriorados. El dron permite hacer una inspección previa y valorar si realmente es necesario entrar en la parcela o si conviene esperar a mejores condiciones. Además, al reducir la necesidad de maniobrar con vehículos pesados en zonas delicadas, también se disminuye el impacto sobre el suelo. Cada entrada de maquinaria puede generar compactación, afectar a zonas sensibles o dañar partes del cultivo, sobre todo cuando el terreno está húmedo. Por ejemplo, antes de entrar con un tractor, el agricultor puede usar el dron para comprobar si una zona está encharcada, si hay daños visibles o si una parte del cultivo presenta menor desarrollo. Así se evita entrar “a ciegas” y se reducen pasadas innecesarias. Ahorro de tiempo y mejor organización del trabajo En agricultura, el tiempo también es un recurso. Muchas decisiones tienen que tomarse rápido, sobre todo cuando hay cambios de tiempo, problemas de riego, daños por fauna, enfermedades o incidencias localizadas. El dron permite revisar una superficie amplia en poco tiempo y obtener una visión general de la explotación. Esto ayuda a priorizar tareas: qué zona revisar primero, dónde puede haber un problema, qué parcela necesita atención y qué áreas parecen estar en buen estado. En explotaciones con varias parcelas o terrenos dispersos, esta capacidad puede ser especialmente útil. El agricultor o técnico no tiene que dedicar el mismo tiempo a revisar todo por igual, sino que puede apoyarse en la información aérea para ordenar mejor el trabajo. Según Agtrac, los drones agrícolas pueden aportar beneficios relacionados con el ahorro de tiempo, la reducción de costes y la obtención de información más precisa sobre los cultivos. Por eso, cada vez se integran más en trabajos de agricultura de precisión. Precisión en parcelas irregulares Muchas explotaciones no tienen parcelas grandes, rectas y fáciles de trabajar. Es habitual encontrar bordes irregulares, pequeñas superficies, linderos, zonas con obstáculos o áreas donde la maquinaria no se adapta bien a la forma real del terreno. El dron ofrece una respuesta más flexible. Puede volar sobre la geometría real de la parcela, revisar zonas concretas y ayudar a localizar puntos que necesitan atención. Esto resulta útil tanto para inspección como para planificación de trabajos. En agricultura de precisión, esta información permite pasar de una gestión general a una gestión más localizada. No toda la explotación tiene que recibir la misma atención ni todas las zonas presentan los mismos problemas. El dron ayuda a identificar esas diferencias y a trabajar de forma más ajustada. Esta idea conecta especialmente con pequeñas y medianas explotaciones, donde la tecnología no tiene por qué ser compleja ni estar pensada solo para grandes fincas. También puede servir para agricultores que quieren conocer mejor sus parcelas y optimizar sus recursos. Apoyo para inspección y toma de decisiones El dron puede utilizarse para muchas tareas de apoyo: revisar el estado del cultivo, detectar diferencias de vigor, localizar zonas con estrés, comprobar daños, observar problemas de riego o documentar el estado de una parcela en un momento concreto. Su valor no está únicamente en la imagen, sino en la información que esa imagen puede aportar. Una fotografía aérea puede ayudar a detectar una zona con menor desarrollo, una franja afectada o una diferencia clara entre partes de la finca. Cuando esa información se combina con la experiencia del agricultor y el criterio técnico, la toma de decisiones mejora. El dron detecta, el técnico interpreta y la explotación actúa con más precisión. Por eso, esta tecnología no debe verse como una moda, sino como una
Monitorización aérea para la identificación precoz de plagas y enfermedades agrícolas
Detectar una plaga o una enfermedad a tiempo puede marcar la diferencia en una explotación agrícola. En el campo, unos días de retraso pueden afectar al rendimiento, la calidad de la cosecha y el coste de la intervención. Por eso, cada vez más explotaciones buscan herramientas que les ayuden a vigilar mejor sus cultivos y actuar con más rapidez. En la provincia de Málaga, donde conviven cultivos como el olivar, los cítricos, los hortícolas y los subtropicales como el aguacate o el mango, esta necesidad es especialmente importante. Muchas fincas tienen parcelas irregulares, zonas con pendientes, diferencias de suelo o áreas donde no siempre es fácil detectar un problema desde el suelo. En este contexto, los drones se han convertido en una herramienta útil para localizar incidencias antes de que sean evidentes a simple vista. No sustituyen al agricultor ni al técnico, pero sí ayudan a revisar mejor la finca, detectar zonas sospechosas y decidir dónde conviene mirar primero. Este tipo de soluciones forma parte de la transformación digital del sector agrario, donde la tecnología se utiliza de forma práctica para tomar decisiones más rápidas, precisas y adaptadas a cada explotación. Ver antes de que el daño sea evidente Muchas plagas y enfermedades no aparecen de golpe en toda la parcela. Normalmente empiezan en focos pequeños, manchas o zonas concretas que pueden pasar desapercibidas durante los primeros días. Desde el suelo, esos cambios no siempre se ven con facilidad, sobre todo en parcelas grandes, cultivos densos o terrenos con difícil acceso. El dron permite obtener una visión general del cultivo en poco tiempo. Desde el aire, es más fácil detectar diferencias de color, pérdida de vigor, zonas con menor desarrollo, manchas irregulares o cambios que pueden indicar que algo no va bien. Esta primera revisión aérea no ofrece un diagnóstico definitivo, pero sí ayuda a identificar las zonas que necesitan una inspección más detallada. En vez de recorrer toda la finca buscando el problema “a ojo”, el agricultor o técnico puede centrarse en los puntos donde el dron ha detectado una anomalía. Según UMILES, los drones pueden apoyar el control de plagas al facilitar la vigilancia del cultivo y la localización de zonas afectadas. Sensores que ayudan a detectar problemas No todos los drones agrícolas trabajan igual. Algunos utilizan cámaras RGB, similares a una cámara convencional. Estas sirven para ver cambios visibles en el cultivo, como manchas, zonas secas, pérdida de cobertura vegetal o daños físicos. Otros incorporan cámaras multiespectrales, que captan información que el ojo humano no percibe. Este tipo de sensores puede detectar cambios en la respuesta de la vegetación antes de que el problema sea visible desde el suelo. Por ejemplo, una zona afectada por una enfermedad o una plaga puede mostrar menor vigor o una respuesta diferente en determinados índices de vegetación. También pueden utilizarse sensores térmicos, que ayudan a observar diferencias de temperatura en el cultivo. Estas variaciones pueden estar relacionadas con estrés, falta de agua, daños fisiológicos o alteraciones en el funcionamiento normal de la planta. La investigación publicada por EAJournals analiza cómo la combinación de drones, imágenes aéreas y aprendizaje automático puede ayudar al seguimiento de la salud del cultivo y a la detección de enfermedades. Aun así, la tecnología debe entenderse como una ayuda, no como una respuesta automática. El dron señala dónde mirar Un mapa puede mostrar una zona con menor vigor, pero eso no significa automáticamente que haya una plaga o una enfermedad. Una bajada de vigor puede deberse a falta de agua, compactación del suelo, carencias nutricionales, daños por maquinaria, problemas de drenaje, estrés térmico o presencia de patógenos. Por eso, la información aérea siempre debe contrastarse en campo. El valor del dron está en ordenar la revisión. Primero detecta zonas anómalas. Después, el técnico o agricultor comprueba qué está ocurriendo realmente. Esta combinación permite ahorrar tiempo y evitar decisiones precipitadas. En la práctica, el dron funciona como una primera capa de vigilancia. No sustituye el conocimiento del campo, pero ayuda a enfocar mejor la inspección y a revisar con más detalle las zonas donde puede existir un problema. Del foco al mapa de actuación Una de las mayores ventajas del dron es que permite delimitar el problema. Cuando una plaga o enfermedad aparece, no siempre afecta a toda la explotación por igual. Puede empezar en una esquina, avanzar en una franja, concentrarse en una zona húmeda o aparecer cerca de un borde de parcela. Con un vuelo bien planificado, es posible localizar esos focos y generar mapas que ayuden a ver su extensión. Esto es muy útil para decidir si el problema requiere una intervención localizada, un seguimiento más frecuente o una revisión más amplia. Esta forma de trabajar encaja muy bien con pequeñas y medianas explotaciones. No se trata de aplicar tecnología por moda, sino de usarla para entender mejor la parcela y actuar solo donde hace falta. Si el problema está concentrado en una zona concreta, no siempre tiene sentido revisar o tratar toda la finca con la misma intensidad. La monitorización aérea permite priorizar y tomar decisiones más ajustadas. Más rapidez y mejor seguimiento En agricultura, detectar pronto puede evitar pérdidas importantes. Una plaga que se identifica tarde puede expandirse con rapidez. Una enfermedad que no se controla a tiempo puede afectar a la calidad y al rendimiento. Y un daño mal interpretado puede llevar a tratamientos innecesarios o poco eficaces. El dron ayuda a reducir ese margen de incertidumbre. Permite revisar más superficie en menos tiempo, localizar zonas sospechosas y organizar mejor la respuesta. También permite hacer seguimiento después de una actuación. Si se aplica una medida correctora, un nuevo vuelo puede ayudar a comprobar si la zona mejora o si el problema sigue avanzando. Desde Interempresas también se destaca el papel de los drones, la inteligencia artificial y los sensores como avances relevantes dentro de la agricultura de precisión. Cuidado con los tratamientos fitosanitarios Es importante diferenciar entre usar drones para detectar plagas o enfermedades y utilizarlos para aplicar productos fitosanitarios. No
Cómo estructurar una estrategia de riego agrotech en finca
Dar el salto al riego agrotech no consiste solo en instalar sensores o comprar una plataforma digital. Para que la tecnología aporte valor real, es importante empezar con una estrategia clara y adaptada a cada explotación. El error más habitual es incorporar herramientas sin haber definido antes qué problema se quiere resolver. En la provincia de Málaga, donde conviven explotaciones de olivar, cítricos, hortícolas y cultivos subtropicales como el aguacate o el mango, cada finca puede tener necesidades muy distintas. No es lo mismo una parcela con pendiente que una explotación con varios sectores de riego, ni una finca pequeña que una cooperativa con varias zonas de cultivo. Antes de invertir, conviene hacerse algunas preguntas: ¿qué cultivo tengo?, ¿qué tipo de suelo predomina en la finca?, ¿dónde se pierde eficiencia?, ¿cuánto pesa el coste energético?, ¿qué zonas tienen más problemas de riego?, ¿necesito solo medir o también automatizar? A partir de ese diagnóstico, la tecnología adecuada aparece con más claridad. El riego agrotech forma parte de la transformación digital del sector agrario, que busca ayudar a explotaciones, cooperativas, autónomos y pymes rurales a tomar decisiones con más información y menos incertidumbre. Empezar por el problema, no por la tecnología La primera fase de cualquier estrategia de riego inteligente debe ser el diagnóstico. No todas las fincas necesitan lo mismo. Una explotación de olivar puede tener problemas distintos a una de cítricos o a una finca de subtropicales. Incluso dentro de una misma parcela puede haber zonas con suelos diferentes, pendientes, sectores con distinta presión o emisores que no funcionan igual. Por eso, antes de digitalizar, hay que observar cómo está funcionando el sistema actual. Es recomendable revisar la red de riego, los consumos de agua y energía, los históricos de producción, los datos climáticos disponibles y las zonas donde aparecen problemas de estrés o exceso de humedad. Citoliva explica que la programación del riego debe tener en cuenta factores como la climatología, las necesidades hídricas, la ubicación de las plantas y la humedad del suelo. Esta idea es clave: el riego inteligente no funciona igual en todas las fincas, porque cada explotación tiene su propia realidad. Fase 1: diagnóstico de la finca El diagnóstico permite saber dónde se encuentra el mayor margen de mejora. Puede que el problema principal sea el consumo de agua, el coste energético, la falta de uniformidad en el riego, la ausencia de datos o la dificultad para controlar varias parcelas a la vez. En esta fase conviene identificar qué información ya tiene la explotación y cuál falta. Por ejemplo, puede haber datos de consumo de agua, pero no información sobre humedad del suelo. También puede existir una programación de riego estable, pero sin relación con la previsión meteorológica o el estado real del cultivo. Este primer paso ayuda a evitar inversiones innecesarias. No se trata de instalar muchos dispositivos, sino de elegir aquellos que permitan responder a una necesidad concreta. Una estrategia bien planteada empieza siempre por entender la finca. Fase 2: medición e instrumentación Una vez detectado el problema, llega la fase de instrumentación. Aquí entran en juego sensores de humedad, estaciones meteorológicas, caudalímetros, sistemas de telecontrol, conectividad y plataformas de gestión. La clave no está en la cantidad de sensores, sino en colocarlos donde realmente aporten información útil. Un sensor mal ubicado puede generar datos poco representativos. En cambio, un sistema bien diseñado permite conocer mejor el comportamiento del suelo, la respuesta del cultivo y las diferencias entre sectores de riego. La Universidad de Sevilla recoge un ejemplo de sistema IoT para el riego óptimo del olivar, basado en sensores de humedad, servicios de predicción meteorológica y toma de decisiones en la nube. Este tipo de soluciones muestra cómo el dato puede convertirse en una herramienta práctica para gestionar mejor el agua. Fase 3: conectar los datos con la toma de decisiones Medir es importante, pero no suficiente. Para que una estrategia agrotech funcione, los datos deben transformarse en decisiones. Saber que una zona tiene menos humedad solo tiene valor si esa información permite ajustar el riego, revisar una instalación o cambiar una programación. En esta fase, las plataformas digitales ayudan a visualizar los datos, comparar parcelas y generar alertas. También permiten detectar tendencias: zonas que se secan antes, sectores con consumos anómalos o momentos en los que se está regando más de lo necesario. Empresas especializadas en soluciones IoT, como Monolitic, destacan el uso de sensores, conectividad y análisis de datos para gestionar los recursos hídricos de forma más eficiente. Aplicado a una finca, esto significa pasar de una gestión basada solo en la observación a una gestión apoyada en información actualizada. Fase 4: automatización inteligente Cuando la medición y el análisis ya están bien integrados, la siguiente fase puede ser la automatización. Esto permite abrir y cerrar válvulas, modificar horarios, recibir alertas o ajustar tiempos de riego de forma remota. La automatización no significa perder el control de la finca. Al contrario, permite reaccionar antes ante cambios en el clima, fugas, exceso de caudal o situaciones de estrés. En explotaciones grandes o con varias parcelas, también reduce desplazamientos y facilita el trabajo diario. Telefónica Tech plantea el control inteligente del riego como una forma de gestionar el agua en función del estado hídrico del cultivo, utilizando sensores, datos y automatización. Este enfoque permite que el sistema no solo mida, sino que ayude a actuar con más rapidez. Evaluar resultados y ajustar la estrategia Una estrategia agrotech no termina cuando se instala la tecnología. Después hay que comprobar si realmente está funcionando. Para ello, conviene revisar indicadores como consumo de agua, coste energético, uniformidad del riego, producción, calidad del cultivo y número de incidencias detectadas. También es importante ajustar umbrales y programaciones. La finca puede cambiar con el tiempo, igual que cambian el clima, el cultivo y las necesidades de agua. Por eso, la digitalización debe entenderse como un proceso progresivo, no como una solución cerrada. En algunos casos, el riego inteligente puede complementarse con otras herramientas de agricultura de precisión,
Cítricos, eficiencia y rentabilidad: cuando el agua también decide el margen
En los cultivos de cítricos, regar bien no es solo una cuestión de sostenibilidad. También es una decisión económica. Cada metro cúbico de agua que se aplica de forma más precisa puede influir en el coste por kilo producido, en la calidad comercial de la fruta y en la rentabilidad final de la explotación. En la provincia de Málaga, donde existen explotaciones de cítricos en distintas zonas agrícolas, la gestión del agua es un aspecto clave para mantener la competitividad del sector. Naranjos, mandarinos, limoneros y otros cultivos similares necesitan una gestión hídrica muy cuidada. Un exceso de agua puede aumentar costes, provocar pérdidas de nutrientes o afectar al suelo. Una falta de agua, en cambio, puede reducir el calibre de la fruta, perjudicar la uniformidad de la cosecha y generar pérdidas en el mercado. Por eso, el riego ya no puede verse solo como una tarea rutinaria, sino como una parte estratégica de la gestión agraria. En un contexto de sequía, costes energéticos más altos y mayor presión sobre los recursos hídricos, la digitalización del riego se convierte en una herramienta clave para producir mejor. Este enfoque forma parte de la transformación digital del sector agrario, donde la tecnología se utiliza para ayudar a explotaciones, cooperativas, autónomos y pymes rurales a tomar decisiones con más información y menos incertidumbre. El agua también afecta a la rentabilidad En una explotación citrícola, el margen depende de muchos factores: producción, precio de venta, calidad de la fruta, costes de energía, fertilizantes, mano de obra y mantenimiento. Dentro de ese conjunto, el riego tiene un peso importante porque influye tanto en los costes como en el resultado productivo. Cuando se riega más de lo necesario, no solo se desperdicia agua. También puede aumentar el consumo eléctrico, empeorar la eficiencia de la fertilización y generar problemas de drenaje o lavado de nutrientes. Por el contrario, si el cultivo recibe menos agua de la que necesita en momentos clave, la cosecha puede verse afectada en cantidad y calidad. Por eso, la pregunta ya no es únicamente “cuánta agua tengo disponible”, sino “cómo puedo usar mejor esa agua para mantener producción, calidad y rentabilidad”. Esta es la base del riego inteligente. Medir para decidir mejor Uno de los principales problemas del riego tradicional es que muchas decisiones se toman con información limitada. El agricultor conoce su finca y su experiencia es fundamental, pero a veces hay diferencias dentro de la parcela que no se ven a simple vista. Puede haber zonas con más humedad, sectores con menos presión, emisores que no funcionan correctamente o suelos que retienen el agua de forma distinta. Todo esto puede hacer que una parcela parezca bien regada, aunque en realidad existan ineficiencias. Los sensores de humedad, las estaciones meteorológicas, los caudalímetros y los sistemas de telecontrol permiten conocer mejor qué está ocurriendo en el campo. Con esos datos, el agricultor puede ajustar el riego, detectar problemas antes y evitar decisiones basadas solo en la intuición. El estudio difundido por el Campus de Gandia de la Universitat Politècnica de València destaca precisamente el papel de la inteligencia artificial para analizar la eficiencia productiva del huerto en función del manejo del riego. En términos sencillos, se trata de relacionar agua, producción y rentabilidad para saber si la explotación está aprovechando bien sus recursos. Riego, energía y fertilización La eficiencia del riego no afecta solo al agua. También está relacionada con el consumo energético y con el uso de fertilizantes. En muchas explotaciones, el bombeo representa una parte importante del gasto. Si se reducen riegos innecesarios o se ajustan mejor los ciclos, también se puede reducir el coste energético. Además, cuando el riego se combina con fertirrigación, la precisión es todavía más importante. Aplicar agua y nutrientes en el momento adecuado ayuda a que la planta los aproveche mejor. En cambio, un riego mal ajustado puede desplazar fertilizantes fuera de la zona radicular, reduciendo su eficacia y aumentando el coste por hectárea. Por eso, el riego inteligente no debe entenderse como una herramienta aislada. Forma parte de una gestión más completa de la explotación, donde el agua, la energía, la nutrición y la productividad están conectadas. Tecnología útil para el día a día Digitalizar el riego no significa necesariamente instalar un sistema complejo desde el primer momento. Muchas explotaciones pueden empezar con pasos sencillos: sensores en una zona representativa, control remoto de sectores, revisión de caudales o seguimiento de datos climáticos. Lo importante es que la tecnología responda a una necesidad real. Una finca pequeña puede necesitar una solución básica para controlar humedad y evitar riegos innecesarios. Una cooperativa o una explotación de mayor tamaño puede requerir plataformas más completas, capaces de integrar datos de varias parcelas y generar recomendaciones. Empresas especializadas en soluciones IoT, como Telefónica Tech, explican que el control inteligente del riego permite utilizar sensores, datos y automatización para gestionar el agua en función del estado del cultivo. Este tipo de herramientas puede ayudar a actuar con más rapidez ante cambios en el terreno, fugas, exceso de caudal o situaciones de estrés. Inteligencia artificial para anticipar decisiones La inteligencia artificial también está empezando a tener un papel importante en la gestión del riego agrícola. Su utilidad está en analizar muchos datos a la vez y detectar patrones que pueden ayudar a prever necesidades del cultivo. La UC3M recoge el desarrollo de modelos predictivos orientados a optimizar el riego y mejorar la productividad de los cultivos. Estas herramientas pueden combinar datos del suelo, clima, sensores y evolución del cultivo para apoyar decisiones más precisas. En cítricos, esta capacidad de anticipación puede ser especialmente valiosa. Permite ajustar el riego antes de que aparezcan síntomas visibles de estrés y ayuda a reducir decisiones improvisadas. Al final, no se trata de que la tecnología decida sola, sino de que el agricultor tenga más información para decidir mejor. Producir mejor con los recursos disponibles El objetivo final del riego inteligente no es solo ahorrar agua. Es construir explotaciones más eficientes, más resistentes a la variabilidad
Riego inteligente en olivar: del calendario fijo al dato en tiempo real
En muchas explotaciones de olivar, el riego se ha organizado durante años a partir de calendarios más o menos fijos. La experiencia del agricultor, el conocimiento de la finca y la disponibilidad de agua han sido siempre factores clave para decidir cuándo y cuánto regar. Ese criterio sigue siendo fundamental, pero hoy el contexto ha cambiado: el clima es más irregular, los costes energéticos pesan más y el agua se ha convertido en un recurso cada vez más limitado. En la provincia de Málaga, donde el olivar tiene un peso importante en distintas zonas agrícolas, mejorar la gestión del agua puede marcar una gran diferencia. No se trata solo de ahorrar, sino de mantener la productividad, proteger la calidad del fruto y reducir costes en la explotación. Por eso, el riego inteligente empieza a ganar protagonismo dentro de la transformación digital agraria. No busca sustituir la experiencia del agricultor, sino reforzarla con información real de la parcela. La idea es sencilla: pasar de regar “cuando toca” a regar cuando el cultivo realmente lo necesita. Este enfoque forma parte de la transformación digital del sector agrario, donde la tecnología se utiliza para tomar mejores decisiones y gestionar los recursos con más precisión. Qué es el riego inteligente El riego inteligente combina sensores, datos meteorológicos, conectividad y plataformas digitales para ajustar el riego a las necesidades reales del cultivo. En lugar de aplicar siempre la misma cantidad de agua, permite conocer mejor qué ocurre en el suelo, cómo evoluciona la humedad y qué condiciones climáticas pueden influir en la demanda hídrica. Según Citoliva, este tipo de soluciones permite programar el riego teniendo en cuenta la climatología, las necesidades hídricas, la ubicación de las plantas y la humedad del suelo. Además, facilita cambiar la programación en tiempo real y en remoto, evitando problemas como estrés hídrico, encharcamientos o aumento del riesgo de plagas. En una finca de olivar, esta información puede ayudar a decidir si conviene regar, esperar, modificar la dosis o revisar una zona concreta. Así, el riego deja de depender solo de la rutina y empieza a apoyarse en datos actualizados. Del dato en campo a la decisión de riego La base del riego inteligente está en medir. Los sensores de humedad del suelo, las estaciones meteorológicas y los controladores conectados permiten recoger información de forma continua. Después, esos datos se envían a plataformas digitales donde pueden analizarse y transformarse en recomendaciones. La Universidad de Sevilla recoge un ejemplo de sistema IoT para riego óptimo del olivar basado en sensores de humedad, datos meteorológicos y toma de decisiones en la nube. Este tipo de soluciones muestra cómo el olivar puede avanzar hacia una gestión más predictiva. También entran en juego la inteligencia artificial y los modelos predictivos. La UC3M destaca modelos que combinan datos de sensores con IA para anticipar necesidades de riego, prever condiciones climáticas y planificar actuaciones con más margen. Regar mejor, no simplemente regar más Uno de los errores más habituales es pensar que, ante cualquier señal de estrés, la solución siempre es aumentar el riego. En realidad, muchas veces el problema no está en la cantidad total de agua, sino en cómo se reparte, cuándo se aplica y qué zonas de la finca la aprovechan mejor. Una parcela puede tener sectores con exceso de humedad y otros con déficit. También pueden aparecer diferencias por el tipo de suelo, la pendiente, la presión del sistema, los emisores o el estado de cada zona del cultivo. Por eso, contar con datos permite revisar el problema con más precisión antes de hacer cambios generales. En el olivar malagueño, donde pueden existir parcelas con pendientes, suelos distintos o accesos complicados, esta información puede ser especialmente útil. Un sistema de riego inteligente permite detectar diferencias dentro de la finca y ajustar la gestión según la realidad de cada zona. Ahorro de agua, energía y costes El beneficio más evidente del riego inteligente es el ahorro de agua, pero no es el único. Ajustar mejor los riegos también puede reducir el gasto energético, evitar bombeos innecesarios y mejorar el uso de los recursos disponibles. En explotaciones donde el coste de la energía tiene un peso importante, esta mejora puede tener un impacto directo en la rentabilidad. Telefónica Tech explica que los sistemas de riego inteligente pueden integrar sensores de humedad, estaciones meteorológicas, controladores automáticos y plataformas en la nube para gestionar el riego según las necesidades del cultivo, el clima y las condiciones del terreno. Además, un riego más ajustado ayuda a evitar problemas agronómicos. El exceso de agua puede generar encharcamientos o pérdida de nutrientes. La falta de agua, por su parte, puede provocar estrés hídrico y afectar al desarrollo del fruto. En el olivar, encontrar ese equilibrio es clave para mantener la productividad y la calidad. Riego deficitario controlado: usar menos agua con criterio Dentro de las estrategias de eficiencia, el riego deficitario controlado consiste en aportar menos agua en momentos concretos del ciclo del cultivo, especialmente en fases menos sensibles, para ahorrar recursos sin comprometer la producción. El IVIA, junto con la Cooperativa de Viver, confirmó en olivar intensivo que reducir un 50% la dosis de riego durante la fase II del crecimiento del fruto permitió ahorrar un 25% de agua sin reducir la producción de aceituna ni de aceite, y con una mejora en la calidad organoléptica del AOVE obtenido. Este tipo de resultados demuestra que el objetivo no es regar menos sin más, sino regar con más conocimiento. Para aplicar estas estrategias de forma segura, es necesario conocer bien el cultivo, el suelo y la respuesta de la explotación. Una tecnología útil si se aplica con sentido El riego inteligente no tiene por qué empezar con grandes inversiones ni con sistemas complejos. En muchas explotaciones, el primer paso puede ser instalar sensores en una parcela concreta, comparar datos durante una campaña o probar una herramienta de control remoto para comprobar si realmente aporta valor. Lo importante es partir de una necesidad clara: ahorrar agua, reducir costes, mejorar
ASAJA Málaga celebra una jornada sobre ayudas por borrascas, flexibilidades de la PAC e inventario de cauces del Guadalquivir
El pasado 16 de abril de 2026, la Oficina AceleraPyme de ASAJA Málaga participó en la jornada “Ayudas Borrascas, Flexibilidad de la PAC e Inventario Cauces Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir”, celebrada en la Casa de la Cultura de Villanueva de Algaidas (Málaga). La jornada reunió a cerca de 70 agricultores y ganaderos de la región interesados en conocer las novedades relacionadas con ayudas, normativa agraria y herramientas digitales para el sector. Presentación de la Oficina Acelera Pyme ASAJA Málaga En el marco de esta jornada, ASAJA Málaga presentó también la Oficina Acelera Pyme ASAJA Málaga, una iniciativa destinada a impulsar la digitalización del sector agrario mediante asesoramiento especializado y apoyo a agricultores y ganaderos en la adopción de nuevas tecnologías y herramientas digitales. Desde ASAJA Málaga se destacó que este tipo de iniciativas responden a la necesidad de dotar a los profesionales agrarios de soluciones eficaces para afrontar los cambios normativos y de mercado, al tiempo que se impulsa la sostenibilidad, la competitividad y la innovación en el campo andaluz. Ayudas por borrascas y flexibilidades de la PAC Durante la jornada se analizaron las distintas líneas de ayudas habilitadas por la Junta de Andalucía y el Estado para paliar los daños ocasionados por las borrascas, que han provocado importantes pérdidas en numerosas explotaciones agrarias de la provincia. Asimismo, los asistentes pudieron profundizar en las flexibilidades introducidas en la Política Agraria Común (PAC), así como en los requisitos y oportunidades que estas medidas suponen en el actual periodo. La sesión permitió resolver dudas prácticas relacionadas con su correcta aplicación y gestión. Inventario de cauces de la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir Otro de los temas centrales de la jornada fue la presentación del nuevo inventario de cauces públicos de la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir. Durante la sesión se dieron a conocer las herramientas tecnológicas necesarias para consultar la clasificación actual de los cauces y se explicaron las implicaciones que esta reclasificación puede tener para los propietarios afectados. Además, se expusieron las diferentes acciones y medidas que agricultores y ganaderos pueden adoptar para adaptarse a esta nueva regulación y cumplir con los requisitos establecidos por la administración hidráulica.
Ahorro, inversión y rentabilidad del dron
El uso de drones en agricultura ha crecido mucho en los últimos años, pero una de las preguntas más importantes sigue siendo la misma: ¿realmente compensa la inversión? La respuesta no es igual para todas las explotaciones. Un dron puede ser una herramienta muy útil, pero su rentabilidad no depende solo del precio del equipo. Depende de para qué se usa, con qué frecuencia, en qué tipo de finca y, sobre todo, si la información que aporta se convierte después en decisiones concretas. En la provincia de Málaga, donde conviven explotaciones de olivar, cítricos, hortícolas y cultivos subtropicales como el aguacate o el mango, los drones pueden tener aplicaciones muy prácticas. Pueden ayudar a revisar parcelas, detectar diferencias de vigor, localizar problemas de riego, documentar daños o reducir desplazamientos innecesarios. Dentro de la transformación digital del sector agrario, el dron debe entenderse como una herramienta de gestión. No se trata solo de volar sobre una parcela, sino de obtener datos útiles para trabajar mejor, reducir pérdidas y aprovechar mejor los recursos. El dron como herramienta productiva A la hora de valorar la rentabilidad de un dron agrícola, conviene separar dos ideas: el coste de tenerlo y el valor que puede aportar. El coste incluye el equipo, las baterías, el mantenimiento, el software, la formación, los seguros, el tiempo de trabajo y, en algunos casos, el análisis de datos o el apoyo de una empresa especializada. Además, si se quiere utilizar para tareas más complejas, como aplicaciones fitosanitarias, los requisitos técnicos y legales también pueden aumentar. El valor aparece cuando el dron ayuda a tomar mejores decisiones. Por ejemplo, puede detectar una zona con menor vigor antes de que el problema sea visible, revisar el estado del riego, localizar daños, comparar parcelas o evitar desplazamientos innecesarios por la finca. Un trabajo sobre el uso de drones en una plantación agrícola, recogido en el Repositorio Comillas, analiza cómo esta tecnología puede apoyar la gestión de una explotación cuando se integra dentro del trabajo técnico. La idea clave es sencilla: el dron no es rentable por sí solo, sino por las decisiones que permite mejorar. Comprar un dron o contratar el servicio No todas las explotaciones necesitan comprar un dron propio. En muchos casos, puede ser más rentable contratar un servicio externo de vuelos, análisis de imágenes o agricultura de precisión. Comprar puede tener sentido cuando la explotación tiene suficiente superficie, una necesidad frecuente de seguimiento y personal capacitado para utilizar bien la tecnología. Si el dron se usa varias veces durante la campaña, el coste se reparte mejor y la inversión puede ser más fácil de justificar. En cambio, para explotaciones pequeñas o con un uso puntual, puede ser más práctico contratar el servicio cuando se necesite. Así se evita asumir el coste completo del equipo, el mantenimiento, la formación y el procesamiento de datos. También pueden existir modelos compartidos entre cooperativas, comunidades de regantes o varias explotaciones cercanas. Esta opción puede ser interesante cuando varias fincas tienen necesidades parecidas y quieren acceder a la tecnología sin que cada una tenga que hacer toda la inversión por separado. Dónde puede aparecer el ahorro El ahorro que aporta un dron no siempre se ve de forma inmediata en una factura. A veces aparece en forma de menos visitas innecesarias, menos pérdidas, mejor planificación o decisiones más rápidas. Uno de los ahorros más claros puede venir del uso más eficiente de insumos. Si el dron ayuda a identificar zonas concretas con problemas, se puede evitar aplicar el mismo tratamiento en toda la parcela cuando no hace falta. Esto puede reducir el consumo de productos, mejorar la precisión de las intervenciones y disminuir costes asociados. También puede ayudar a mejorar el uso del agua. Detectar antes una zona con estrés hídrico o un problema en el riego puede evitar pérdidas de vigor y permitir correcciones más rápidas. En ese caso, el beneficio no está solo en gastar menos agua, sino en evitar daños que podrían afectar al rendimiento. Medios especializados como Expoagro han analizado cómo los drones pueden contribuir al ahorro en campo, especialmente cuando se utilizan para detectar problemas, mejorar la aplicación de recursos y apoyar decisiones más precisas. Rentabilidad: no solo ahorrar, también perder menos Cuando se habla de rentabilidad, muchas veces se piensa solo en reducir costes. Pero en agricultura una parte importante del retorno puede venir de perder menos. Si un dron permite detectar una plaga antes, corregir un problema de riego, localizar una zona con menor desarrollo o actuar antes de que el daño avance, el beneficio puede estar en evitar una pérdida mayor. A veces, la diferencia económica no está en gastar menos, sino en proteger mejor la producción. Por ejemplo, si una zona de la finca está recibiendo menos agua por un fallo en el sistema de riego, el problema puede pasar desapercibido durante días. Un vuelo con dron puede señalar esa diferencia antes y ayudar a corregirla. Si eso evita una caída de rendimiento, la tecnología ya está aportando valor. Esta forma de trabajar encaja con la agricultura de precisión para pequeñas y medianas explotaciones, donde la tecnología debe adaptarse al tamaño y a las necesidades reales de cada finca. Monitorización y aplicación: no es lo mismo No todos los usos del dron tienen el mismo coste ni el mismo retorno. La monitorización suele ser el primer paso más accesible. Consiste en usar el dron para observar, medir, generar mapas y detectar diferencias dentro de la parcela. Este uso puede requerir menos inversión que un dron de aplicación y puede ser muy útil para tomar decisiones agronómicas. Su retorno suele ser más indirecto, porque depende de cómo se utilice la información obtenida. La aplicación con dron, en cambio, puede tener un retorno más visible en ciertos casos, sobre todo si se trabaja en zonas de difícil acceso o sobre focos localizados. Sin embargo, también implica más requisitos, más control y una inversión mayor. Por eso, antes de plantear este uso, conviene revisar siempre la normativa vigente
Para qué sirven las oficinas Acelera Pyme y cómo sacarles el máximo provecho
La digitalización ya no es algo reservado a grandes empresas o negocios urbanos. Hoy, cualquier explotación agrícola, ganadera, cooperativa, pyme rural o profesional del campo necesita apoyarse en herramientas digitales para ahorrar tiempo, reducir trámites, mejorar la gestión diaria y tomar decisiones con más información. En el sector agroganadero, además, esta necesidad es cada vez más evidente. La actividad diaria exige controlar costes, organizar documentación, gestionar ayudas, coordinar trabajos, mejorar la trazabilidad, comunicarse con socios, clientes o proveedores y adaptarse a nuevas exigencias administrativas y de mercado. Sin embargo, para muchos agricultores, ganaderos y pequeñas empresas rurales, el problema no está en entender que la digitalización puede ser útil. El verdadero reto está en saber por dónde empezar. ¿Qué herramienta necesito realmente? ¿Qué procesos puedo mejorar en mi explotación? ¿Cómo puedo reducir papeleo? ¿Qué ayudas existen? ¿Cómo puedo evitar gastar dinero en soluciones que luego no voy a usar? ¿Qué pasos debo dar si no tengo conocimientos técnicos? Para responder a estas preguntas existen las oficinas Acelera Pyme, espacios de asesoramiento gratuitos pensados para acercar la digitalización a pymes, autónomos, cooperativas y profesionales del entorno rural de una forma sencilla, práctica y adaptada a su realidad. Qué son las oficinas Acelera Pyme Las oficinas Acelera Pyme son puntos de atención físicos y virtuales que ofrecen apoyo a pequeñas empresas, autónomos, cooperativas y emprendedores en sus procesos de transformación digital. Su objetivo principal es ayudar a incorporar soluciones digitales que mejoren la competitividad, la eficiencia y la capacidad de adaptación de cada actividad. Pero no se trata solo de hablar de tecnología ni de recomendar herramientas sin más. Se trata de bajar la digitalización al día a día del sector agroganadero: cómo se organizan los documentos de la explotación, cómo se controlan los costes, cómo se registran trabajos, cómo se gestionan ayudas, cómo se mejora la comunicación con socios o clientes, cómo se reduce el papeleo o cómo se aprovechan mejor los datos disponibles. En otras palabras, una oficina Acelera Pyme ayuda a traducir la digitalización a problemas concretos del campo. Para una explotación agrícola, esto puede significar mejorar la gestión de cultivos, organizar documentación, controlar gastos o reducir desplazamientos. Para una ganadería, puede suponer llevar un mejor seguimiento de animales, tratamientos, alimentación, registros o incidencias. Para una cooperativa, puede ayudar a mejorar la comunicación con socios, ordenar procesos internos, digitalizar documentos o facilitar el acceso a información clave. Para qué sirven las oficinas Acelera Pyme Las oficinas Acelera Pyme sirven, sobre todo, para acompañar. Muchos agricultores, ganaderos, cooperativas y pequeños negocios rurales saben que necesitan digitalizarse, pero no cuentan con tiempo, personal especializado o conocimiento suficiente para tomar decisiones con seguridad. Por eso, estas oficinas ofrecen orientación personalizada para analizar la situación de partida de cada actividad y detectar oportunidades reales de mejora. No todas las explotaciones ni todas las empresas del sector agroganadero necesitan lo mismo. Una explotación familiar que necesita reducir papeleo no tiene las mismas prioridades que una cooperativa que quiere mejorar la comunicación con sus socios. Una ganadería que busca organizar mejor sus registros no tiene los mismos retos que una empresa agroalimentaria que necesita reforzar su trazabilidad o su presencia digital. La clave está en entender cada caso y proponer un camino realista. Principales funciones de una oficina Acelera Pyme Asesorar sobre digitalización y mejora de procesos Una de las grandes ventajas de las oficinas Acelera Pyme es que ayudan a identificar qué procesos del día a día pueden mejorar con herramientas digitales. En el sector agroganadero, esto puede incluir tareas como la gestión de facturas, el archivo de documentos, el control de costes, la planificación de trabajos en campo, la gestión de partes, el seguimiento de incidencias, la comunicación con socios o clientes, el control de stock, la organización de registros o la preparación de documentación para trámites y ayudas. En muchas explotaciones y cooperativas, estas tareas todavía se resuelven con papel, llamadas, hojas de cálculo sueltas, carpetas físicas o mensajes que se pierden entre distintos canales. La digitalización permite ordenar esa información, reducir errores y tener una visión más clara de lo que ocurre en la actividad diaria. No se trata de cambiar la forma de trabajar de la noche a la mañana. Se trata de facilitar el trabajo y evitar que la gestión administrativa robe más tiempo del necesario. Ayudar a saber por dónde empezar Uno de los mayores frenos a la digitalización en el sector agroganadero es la sensación de bloqueo. Hay muchas herramientas, plataformas y soluciones disponibles, pero no siempre está claro cuál encaja mejor con una explotación, una cooperativa o una pyme rural. Las oficinas Acelera Pyme ayudan precisamente a evitar esa parálisis. El objetivo no es digitalizarlo todo de golpe, sino priorizar. Primero, detectar qué problema genera más pérdida de tiempo, más costes o más dificultades. Después, valorar qué solución puede ayudar a resolverlo. Y, por último, definir un camino realista para avanzar paso a paso. Este enfoque es especialmente útil en el campo, donde el tiempo es limitado, las campañas marcan el ritmo de trabajo y cualquier solución debe ser sencilla, práctica y fácil de mantener. Informar sobre ayudas y programas disponibles Otro de los servicios más valorados de las oficinas Acelera Pyme es la información sobre ayudas, subvenciones y programas públicos relacionados con la digitalización. Muchas explotaciones, cooperativas, pymes rurales y autónomos no acceden a estos recursos porque no conocen las convocatorias, no saben si cumplen los requisitos o no tienen claro cómo aplicarlas a su caso concreto. Una oficina Acelera Pyme puede orientar sobre las opciones disponibles y ayudar a entender qué tipo de soluciones pueden encajar mejor con las necesidades de cada actividad. Esto resulta especialmente importante en el medio rural, donde muchas empresas y profesionales no siempre tienen acceso directo a información especializada o necesitan una atención más cercana para interpretar qué recursos pueden ser útiles de verdad. Acercar recursos, guías y contenidos prácticos Las oficinas Acelera Pyme también funcionan como un punto de acceso a recursos formativos y contenidos especializados. Guías, jornadas, talleres, materiales prácticos y sesiones informativas permiten que agricultores, ganaderos, cooperativas
ASAJA Málaga celebra en Alameda una jornada técnica para informar al sector agrario sobre ayudas, PAC y digitalización
Alameda, 9 de abril – ASAJA Málaga reunió en Alameda a cerca de 150 agricultores y ganaderos en una jornada técnica centrada en informar sobre ayudas, normativa y gestión agraria en el contexto actual. Durante el encuentro se abordaron las ayudas disponibles para paliar los daños ocasionados por las borrascas, ofreciendo claves para su tramitación y destacando la importancia de documentar correctamente los daños. Asimismo, se analizaron las flexibilidades de la Política Agraria Común (PAC) y sus implicaciones para las explotaciones. Presentación de la Oficina Acelerapyme ASAJA Málaga La jornada incluyó la presentación de la Oficina Acelerapyme ASAJA Málaga, un servicio destinado a impulsar la digitalización del sector mediante asesoramiento y acompañamiento en la adopción de nuevas tecnologías, mejorando la competitividad y sostenibilidad de las explotaciones. Inventario de cauces de la cuenca del Guadalquivir Además, los técnicos de ASAJA Málaga, con su presidente Baldomero Bellido al frente, informaron sobre la exposición pública del inventario de cauces de la demarcación del Guadalquivir, explicando sus posibles repercusiones y el proceso de alegaciones. ASAJA Málaga reafirma así su compromiso con la información, modernización y apoyo continuo a los profesionales del campo.
ASAJA Málaga reúne a más de 200 agricultores en Antequera en la presentación de la Oficina Acelera Pyme, con foco en ayudas por borrascas, PAC e innovación en el olivar
Antequera, 8 de abril de 2026 – ASAJA Málaga reunió ayer a más de 200 agricultores y ganaderos en una jornada técnica celebrada en Antequera, en la que se abordaron cuestiones clave para el sector agrario, como las ayudas por borrascas, las flexibilidades de la Política Agraria Común (PAC), la innovación en el olivar y la presentación de la Oficina Acelera Pyme ASAJA Málaga. El encuentro congregó a profesionales interesados en conocer de primera mano las novedades que afectan a sus explotaciones, en un contexto marcado por los efectos de los temporales y los cambios normativos en la PAC. Nueva Oficina Acelera Pyme ASAJA Málaga Durante la jornada se presentó la Oficina Acelera Pyme ASAJA Málaga, un nuevo servicio orientado a reforzar el tejido empresarial agrario de la provincia mediante asesoramiento técnico, acompañamiento integral y apoyo en materia de digitalización tanto del campo como de los negocios. Esta oficina nace con el objetivo de mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas explotaciones, fomentando su modernización y adaptación a los nuevos retos del sector agrario. Desde ASAJA Málaga se subrayó que estas iniciativas responden a la necesidad de dotar a los profesionales agrarios de herramientas eficaces para afrontar los cambios normativos y de mercado, al tiempo que se impulsa la sostenibilidad y la innovación. Ayudas por borrascas y flexibilidades de la PAC Durante la jornada se analizaron las distintas líneas de ayudas habilitadas por la Junta de Andalucía y el Estado para paliar los daños ocasionados por las borrascas, que han provocado importantes pérdidas en el campo malagueño. Asimismo, los asistentes pudieron profundizar en las flexibilidades introducidas en la PAC, así como en los requisitos y oportunidades que estas medidas suponen en el actual periodo, resolviendo dudas prácticas para su correcta aplicación. Innovación en el olivar La innovación en el olivar fue otro de los ejes centrales del programa, con especial atención a nuevas técnicas y herramientas orientadas a mejorar la eficiencia y sostenibilidad de las explotaciones, en una ponencia desarrollada por la empresa Syngenta. Con la puesta en marcha de estas nuevas oficinas, ASAJA Málaga reafirma su compromiso con el desarrollo rural y el apoyo continuo a los profesionales del campo, consolidándose como un referente en la defensa de sus intereses y en la modernización del sector agrario malagueño.