¿Sabías que hoy es posible detectar una enfermedad en el ganado antes de detectar síntomas visibles? Gracias a los collares inteligentes, los ganaderos pueden cuidar de sus animales las 24 horas del día. Estos dispositivos alertan ante cualquier problema, permitiendo actuar a tiempo y evitar complicaciones graves.
La rumia: el chivato más preciso del bienestar animal
Los collares inteligentes pueden medir en tiempo real y con una precisión de hasta el 95% la actividad digestiva del ganado. Una bajada repentina en la rumia es la primera señal de alarma ante enfermedades como acidosis, hipercetonemia o afecciones uterinas.
El movimiento no miente: cómo el Big Data detecta patrones
Los collares no solo “escuchan” la digestión, también son capaces de leer el comportamiento físico del animal. Cuando la salud falla, la rutina cambia drásticamente.
En casos documentados, un animal con mastitis reduce su recorrido diario de una media de 1.368 metros a solo 395 metros, además de incrementar inusualmente los brotes de descanso. Además, el sistema es capaz de disparar alertas inmediatas ante la inactividad prolongada o si el animal se aísla del grupo.
Actuar de inmediato tras recibir estas notificaciones permite aplicar tratamientos mucho más efectivos, evitando pérdidas económicas por enfermedades crónicas o muertes evitables.
Un “seguro de vida” en sistemas extensivos
Si vigilar al ganado en un establo ya requiere tiempo, en sistemas extensivos la inspección visual frecuente es casi imposible. En estos entornos, la monitorización remota se convierte en el mejor aliado del ganadero.
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